Entre la muerte y los impuestos hay 45 mil voces de futuro
E la película Meet Joe Black, el enigmático personaje recuerda que en la vida solo hay dos certezas: la muerte y los impuestos. Hoy, esa frase parece escrita para Colombia.
La política está al borde del abismo. El eco de un “cónclave” en Casa de Nariño, la sentencia contra Álvaro Uribe que movilizó multitudes y el juicio al ministro Sanguino sacuden al gobierno de Petro. La aprobación presidencial se hunde en el 39%, mientras la violencia cobra otra víctima: Miguel Uribe Turbay, el octavo líder político asesinado. En este país, disentir sigue costando la vida.
La economía tampoco da tregua. El crecimiento del 2,1% apenas disimula un déficit equivalente al 6,7% del PIB (unos 149 billones de pesos) y una deuda que roza el 61,2%. El presupuesto 2026, de $557 billones, depende de una reforma tributaria incierta. En otras palabras: gastar más sin ingresos sólidos.
La inflación aprieta y, como siempre, la cuenta la pagan los de a pie. La segunda certeza de Joe Black nos golpea en el bolsillo: los impuestos.
Treinta por ciento de los colombianos piensan en emigrar, las incautaciones de cocaína baten récords y las regiones periféricas continúan olvidadas. Entre protestas, polarización y miedo, la sensación de país en pausa es evidente. Y sin embargo, entre tanta oscuridad, surge un dato que no podemos ignorar: 45 mil jóvenes se inscribieron para los Consejos de Juventud.
En un país donde la apatía parece invencible, esa cifra es un acto de rebeldía. Es prueba de que aún hay quienes creen en la política como herramienta de cambio.
Tal vez Joe Black tenga razón: en la vida lo único seguro es la muerte y los impuestos. Pero Colombia, contra todo pronóstico, nos recuerda algo más: entre la muerte y los impuestos, todavía hay 45 mil voces de futuro.
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